El coordinador regional del partido Primero Justicia en el estado Portuguesa, Robert Linarez, salió al paso este lunes para fijar posición y rechazar de manera categórica las recientes declaraciones de María Gabriela de Cedeño, esposa del gobernador de la entidad, sobre el colapso del sistema eléctrico y los continuos apagones que sufren las familias portugueseñas.
Linarez calificó como una falta de respeto y un acto de profundo cinismo que desde la cúpula del poder regional se pretenda trasladar la responsabilidad de la crisis a los ciudadanos que padecen a diario los cortes de luz.
«No se necesita una varita mágica, se necesita gestión pública, presupuesto bien ejecutado y voluntad política. La luz no la quitan los ciudadanos que protestan; la luz la quita la falta de mantenimiento y la incapacidad de quienes llevan años administrando los recursos del Estado», aseveró el dirigente opositor.
El vocero de la agrupación aurinegra enfatizó que la exigencia de servicios públicos eficientes está contemplada en las leyes y la Constitución, por lo que instó a los gobernantes a asumir la función para la cual fueron electos en lugar de desentenderse de las necesidades del pueblo.
«Exigir servicios básicos de calidad no es un capricho ni ganas de pelear, es un derecho constitucional. Los ciudadanos no tenemos por qué resolver el trabajo por el que la gobernación y el ministerio reciben presupuesto. Quienes prometieron gobernar fueron ustedes; si la solución les queda grande, no le trasladen la culpa a un pueblo que pasa horas a oscuras», sostuvo Linarez.
En relación a las “burlas” de los voceros oficiales sobre la búsqueda de soluciones a la crisis del Sistema Eléctrico Nacional (SEN), el coordinador de Primero Justicia cuestionó el destino de los multimillonarios fondos destinados durante años al sector energético.
«No pedimos magia, pedimos que los miles de millones de dólares que ingresaron al sistema eléctrico no se hayan quedado en el camino. Pedimos que el Estado cumpla la función básica para la que existe. La gente no sale a manifestar porque sea rebrava, sale porque se le dañan los alimentos, se le queman los electrodomésticos y no puede trabajar», puntualizó.
Finalmente, Linarez cuestionó la falta de empatía de la dirigencia gubernamental frente a la precariedad con la que viven los portugueseños en comparación con la comodidad que disfrutan desde los cargos de poder.
«Es muy cómodo pedir paciencia y decirle al pueblo resuelve tú, cuando desde la gobernación se vive con planta eléctrica y los privilegios del poder. Si para ustedes tener servicios básicos requiere magia, entonces admitan que les quedó grande la responsabilidad», concluyó.
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