CRN.- Sin sorpresas y con muy pocos avances concluyó el primer encuentro del esfuerzo internacional convocado por el gobierno de Gustavo Petro para promover el reinicio de las negociaciones en Venezuela.
Diecinueve delegaciones internacionales, más un alto representante de la Unión Europea, llegaron a media mañana del martes a la cita que desde el día previo ya había despertado severas críticas y dudas sobre su independencia y la posibilidad de que realmente lograra que oposición y representantes del gobierno se sentaran en una mesa a negociar.
La dura declaración del canciller colombiano Álvaro Leyva al señalar que Juan Guaidó había ingresado de manera ilegal a Colombia y que no estaba invitado al evento, sembró desconfianza y decepción en diversos actores políticos y líderes de opinión, quienes -incluso los más amables- vaticinaron pocas probabilidades de éxito a la actividad con la que Petro se juega su imagen como el nuevo líder regional que aglutina las fuerzas progresistas.
Haber tomado esa férrea posición hacia Guaidó, en lugar de ganarlo como aliado e invitarle a seguir el avance de la llamada cumbre desde una sede distinta a la prevista para la reunión, ensombreció el proceso y lo convirtió en el principal tema de los medios colombianos durante el martes.
No hubo noticiero que a primera hora no reseñara como el que fuera gobernante interino debió salir de Colombia casi a la medianoche anterior, sin que recibiera trato humanitario y la protección que requería por ser un evidente perseguido político del gobierno de Nicolás Maduro, y sin que, además, se le permitiera quedarse para conocer de cerca lo que ocurriría con la reunión a la que el mismo canciller había señalado que estaban invitados todos los sectores políticos venezolanos.
Los medios hasta revivieron declaraciones ofrecidas apenas 12 días antes por el canciller Leyva desde Estados Unidos, donde estuvo en visita con el presidente Petro, en las que muy claramente sostuvo que “las puertas estaban abiertas” para los políticos de la oposición “que quieran ir” a la cita.
La contradicción entre su postura del 18 de abril y la del pasado lunes, al mostrarse implacable con Guaidó, representante de una gran parte de los ciudadanos que se oponen al gobierno de Maduro, sorprendió a todos los que habían escuchado su posición amable y abierta al “diálogo y la paz».
A pesar de que Leyva sostuvo que Colombia era “amigo del entendimiento”, esa posibilidad estuvo negada para Guaidó, quien llegó el lunes con la intención de seguir desde suelo colombiano el avance de la iniciativa de Petro y ofrecer unas declaraciones a la prensa para señalar cuáles eran los puntos que su sector consideraba fundamentales que también se abordarán en el esperado encuentro.
Guaidó nunca logró hablar con la prensa en Colombia, a pesar de los esfuerzos de su equipo en buscar los mecanismos para que se pudiese expresar libremente. Tampoco pudo quedarse a hacer el seguimiento del encuentro. Su liderazgo fue desconocido por Colombia.
El episodio con el líder opositor de Voluntad Popular también fue uno de los temas que inevitablemente centró las conversaciones entre los periodistas, nacionales e internacionales, que durante unas siete horas esperaron en una sala de prensa los resultados de la cita internacional.
Aunque cada quien tenía su propia opinión, hubo quienes reconocían lo extraño de que a Guaidó se le sancionara por haber ingresado de manera irregular a Colombia, cuando millones de venezolanos lo han hecho sin problema y han recibido comprensión y hasta apoyo.
Mientras las horas pasaban, en el recinto a los periodistas le iban llegando a sus chats de WhatsApp declaraciones de diversas personalidades que desde Estados Unidos hablaban sobre cómo fue la historia real de la salida del líder político venezolano de Colombia y cómo no tuvo más opción que subirse en un avión rumbo a Estados Unidos.
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Informaciòn: El Nacional