Yo también he llorado con Araure

“A ti que me has cobijado en tu regazo”

 CRN.- “Al presentar esta obra lo hago con gran emoción y satisfacción porque siento haber cumplido, aunque en una minúscula parte, rendir un humilde homenaje a quien encontré un buen día a través de una lectura en el año 1965, cuando contaba con siete (7) años de edad, El destino me trajo hasta ti”, así lo expresó Irma Alejandrina Rondón quien es escritora y poetiza.

   Rondón narra su historia “Nací y crecí en la aldea (El Guamo), de un (recóndito para ese entonces) y hermoso pueblito (Chiguará) del estado Mérida a una distancia de hora y media de la capital.  Mi padre era un humilde agricultor, pero con una gran auto-estima y preparación, mi madre costurera, ama de casa y aguerrida luchadora en los quehaceres del hogar desde lo más común el preparar los alimentos y los cuidados para su familia hasta maniatar ella sola una vaca para curarla de cualquier enfermedad que ameritara a ello.  Un hogar con 11 hijos: 7 hembras y 4 varones, más los que las enfermedades infantiles que eran incurables en aquél entonces nos arrebataron: (4) y 3 pérdidas (abortos) según contaba mi madre”.

   Sigue contando, “Aunque mis padres sólo habían aprendido a leer y escribir y sacar cuentas, se preocupaban mucho por la educación de sus hijos, papá nos compraba enciclopedias y nos ponían a leer y a medida que lo hacíamos nos iban corrigiendo, él era un constante lector,  a papá le gustaba la política, creo que había sido un preso político y siempre compraba una revista llamada Elite donde siempre había gran información para él con los acontecimientos  actualizados, recuerdo clarito que la esposa de Rómulo Gallegos se llamaba Doña Teotiste Arocha  y la de Raúl Leoni Doña Menca de Leoni…jajaja  y bueno, mi padre gozaba con las décimas de Juan Bimba y a mí me encantaban,  me las había aprendido, algunos versos aún recuerdo…allí había mucha información. A mí me encantaba leer, a esa edad había aprendido de tanto ver a mis hermanos mayores, hasta el catecismo me lo sabía de memoria. En una de esas ocasiones encontré un poema largo (los poemas eran lo primero que yo leía en libros y revistas)”.

LLORANDO CON ARAURE                        

«Araure, mi viejo Araure,

tan cerca pero tan lejos,

tu sol de cuatro caminos

me está quemando el recuerdo

y para llorar contigo

saco el cuatro de los versos

que tiene una cinta negra

y un lazo de sentimiento

donde se enjuga una lágrima

mi corazón de bohemio

porque cuando digo Araure

digo Historia, digo suelo,

suelo regado de amor,

amor grande, amor pequeño,

amor que sí digo Araure

en mi romance andariego,

digo gente de rodillas

entre las ruinas de un templo.

Noche buena y noche mala

trajo la luz del lucero

cuando el templo colonial

sintió la furia del fuego

y surgió de entre las llamas

un anónimo lamento;

llanto de velas ardientes,

rumor de gloria y de rezos,                        

lamparita de la fe

que estaba rogando al cielo,

espigas de Aves Marías,

promesas de niño enfermo,

Virgen de La Coromoto

acógenos en tu seno,

préstanos tu Niño Dios

para pedirle un consuelo

que Araure tiene un dolor

entre la espalda y el pecho.

Araure, el de don Julián,

Araure, el de los Moreno,

y cuando yo digo Araure,

la voz me recorre el tiempo,

corazón en una mano

que está sangrando por dentro,

luto dicen en la plaza,

junto a un Jesús Nazareno

a la Virgen del Pilar,

Reina de los araureños

como queriendo secarse

las lágrimas con el velo.                                          

Bendiciones asustadas

entre el púlpito del viento,

reclinatorios de humo,

cenizas de llanto nuestro,

lenguaradas de candela

que rezan el Padre Nuestro.

Campana de golondrinas

le gritan al llano entero

que es Araure el que se queja

en las ruinas de su templo

donde un Simón Bolívar

pulsó palabra y afecto                              

antes de llenar de glorias

la Laguna de los Muertos;

donde un José Antonio Páez

estrenó su nombre nuevo

que le pusieron en Curpa

la sabana y el estero.

Araure de la quebrada,

Araure de los Potreros

y cuando yo digo Araure

me voy quitando el sombrero

para decir en voz alta:

¡que Dios bendiga a ese pueblo!»

La escritora mencionó “Algo indescriptible movió mi pequeño ser al leer aquél nombre: Una especie de nostalgia se apoderó de mí, pero…qué cosa era Araure… ¿Acaso un nativo gigante? …¿Una estatua de inalcanzable estatura? Algo mágico muy lejano, indescifrable, inimaginable que removía en mi interior, imágenes confusas que mi mente infantil no podría descubrir en aquél instante…y que muy de vez en cuando recordaba aquellos versos que tocaron mi corazón”.

   Acotó que “durante largo tiempo aquella vivencia quedó adormecida.  La vida fue transcurriendo y en ese paso del tiempo en el año 1977,  una de mis hermanas mayores se casó y viajó a San Cristóbal a vivir con su esposo, pasados unos años nos hacen saber que se habían mudado a una ciudad llamada Acarigua cuyo nombre era desconocido pero al escucharlo, comienza un poco de inquietud dentro de mí ,  pues un hermano de mi cuñado había fijado su residencia en esta ciudad y los invitó a vivir allí donde también fijaron la suya; yo vivía en Mérida, me comunicaba con mi hermana muy poco debido a la problemática de las comunicaciones telefónicas en  esos años, después de cierto tiempo ella y su esposo nos invitaron a visitarlos,  mi esposo tenía un Volkswagen y decidimos viajar, fuimos conociendo y cada año los visitábamos y le fui agarrando cariño a Acarigua. Siguió corriendo el tiempo, se suscitaron algunos hechos en mi vida personal y en el año 2003 tuve que dejar a mi amada y hermosa Mérida.  Y es que ésta vida es tan compleja como mágica y asombrosa a la vez, que no alcanzamos a comprender en qué momento nos sorprende haciendo realidad lo que algún día fue tan sólo un momento en el que descubrimos algo que se nos presenta  por cualquier medio y que lo dejamos pasar inadvertido… y  que para esa edad es  incomprensible y por supuesto completamente desconocido…Decidimos mudarnos y comenzamos a buscar residencia, de un sitio a otro y  ¡ Al Fin!, adquirimos nuestra humilde vivienda…pero, cuál no sería mi sorpresa cuando me dijeron que esesitiopertenecía a Araure…No lo podía creer, remembranzas de mi niñez  comenzaban a hacer su trabajo y efecto,  y lo que creí y consideraba algo  fantasioso que ya había sido olvidado por  largos años afloró en mi memoria y comencé a recordar aquellos versos tristes llenos de amor y sentimiento,   al ir conociendo poco a poco su faz comencé a analizarlo y comprendí el por qué se me presentó en mi niñez aflorando en aquél momento un sentimiento indescifrable e incomprensible. El destino me había buscado y me trajo a Araure”.

“De éste hermoso poema sólo tres (3) estrofas quedaron en mi mente que jamás se me olvidaron”

«Araure, mi viejo Araure,

tan cerca pero tan lejos,

tu sol de cuatro caminos

me está quemando el recuerdo

y para llorar contigo

saco el cuatro de los versos

que tiene una cinta negra

y un lazo de sentimiento.

Virgen de La Coromoto

acógenos en tu seno,

préstanos tu Niño Dios

para pedirle un consuelo.

   Rondón dijo, “Mucho tiempo pasó hasta que un día logré encontrarlo en Internet… ¡Gran sorpresa y emoción! Pero ¿quién era su autor? Alguien me dijo que parecía de Etervín Pérez…nadie me aseguraba. ¿Un buen día mi gran amigo y compañero de La Red de Escritores Julio Pernalete (+) me presentó al señor Wilfredo Bolívar cronista del municipio Araure, lo primero que hice fue preguntarle si conocía el poema, me respondió que no…y si el autor sería de Etervin?   a lo que me respondió: No es de Etervín porque él es un muchacho y no pudo haberlo escrito en aquél entonces, parece de Graterolacho”.

   “Como me iniciaba en la glosa, el maestro Roberto González (+), me informó que existía también la Glosa Glosa y que había sido creada por Manuel Jesús Graterol Santander (Graterolacho).  Al darme la estructura de esta interesante composición, me decidí…me encantó y escribí la Glosa Glosa Nº 1. Glosa Glosa a Araure en el año 2013. Pero aún no tenía la certeza del autor porque otra persona me dijo que quizá era de Etervin padre, que no parecía de Graterolacho…cuando la iba a declamar entonces no podía aseverar de quién eran los versos que me sirvieron de base para crear la Glosa Glosa a Araure, y decidí decir que era autor anónimo. En el año 2020 volví a intentar consultar por internet y ¡Oh, ¡Qué maravilla, ahí está! Gran gozo en mi corazón. Es lo máximo, después de buscarte te encontré… ¡Sí es de Graterolacho! ¡Gracias Graterolacho donde quiera que estés!”.

GLOSA GLOSA N° 1

Araure mi viejo Araure

tan cerca pero tan lejos,

tu sol de cuatro caminos

me está quemando el recuerdo

Y para llorar contigo

saco el cuatro de los versos

que tiene una cinta negra

y un lazo de sentimiento.

Araure mi viejo Araure

sin buscarte te encontré;

por el destino te hallé,

él fue el guía que con donaire,

opacando los desaires

es mi más noble testigo.

Nostálgica te bendigo

porque llegué con pesares,

para quedarme en tus lares

y para llorar contigo.

Tan cerca pero tan lejos

de mi terruño querido,

mi pecho aún adolorido

recuerda aquél Pico Espejo,

las nieves con sus reflejos

y el frailejón bello y terso

que pintaron mi universo

con sus matices divinos,

y entonando un vals andino

saco el cuatro de los versos.

Tu sol de cuatro caminos

Araure de mis querencias,

va alumbrando las vivencias

 en mi andar peregrino,

venciendo los torbellinos,

 igual que trepa la hiedra

por entre lajas y piedras,

va trepando la esperanza,

liberando la añoranza

que tiene una cinta negra.

Me está quemando el recuerdo

 pero me avivas el alma,

dale ya un poco de calma

a este ser que ahora encuerdo.

Me regazas en tu acervo

con total acogimiento,

y al llenarme de contento

 sin ninguna condición

 lanzas cintas de ilusión

y un lazo de sentimiento.

Informaciòn: Irma Alejandrina Rondón

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