CRN.- La figura de la exsenadora Piedad Córdoba, quien aspira a llegar de nuevo al Congreso, despierta pasiones políticas en Colombia. Muchos años después de haber sido una suerte de mediadora entre el Gobierno de Álvaro Uribe (2002-2010) y la extinta guerrilla de las FARC en los casos de secuestros, se ha reavivado la controversia en torno a su papel en la liberación de políticos que pasaron largos años en la selva.
Andrés Vásquez, quien fue asesor de comunicaciones de Córdoba, la acusó de haber aprovechado su cercanía con el Gobierno del fallecido Hugo Chávez en Venezuela para aconsejar a los rebeldes y manipular con motivaciones políticas los tiempos de liberación de los secuestrados, en particular la de Ingrid Betancourt.
De acuerdo con el testimonio de Vásquez ante la Fiscalía, revelado por Noticias Caracol, Córdoba mantenía una serie de acuerdos con la cúpula de las FARC y el Gobierno chavista de Caracas, “en donde todos se verían beneficiados”. Según su relato, el cálculo era que si le entregaban los secuestrados a Chávez, iba a subir su popularidad y eso le permitiría ganar el referendo constitucional del 7 de diciembre de 2007 –que fue rechazado en las urnas–, al tiempo que “catapultaba” a Córdoba para alcanzar la presidencia de Colombia.
También asegura ser testigo de que el alias Teodora de varias comunicaciones interceptadas a las FARC cuando aún se mantenían en armas se refiere a Córdoba, una vieja acusación que ella siempre ha negado.
El doloroso capítulo de los secuestros políticos conmocionó a la sociedad colombiana, que ha sufrido todo tipo de violencias. Y convirtió a Betancourt, que también es ciudadana francesa, en la víctima más reconocida internacionalmente hasta que una operación militar la liberó a mediados de 2008.
Información: El País