Psicólogo Dehillkel Quintero invita a transformar la “cultura del aguante” por un modelo de autocuidado

La urgente necesidad de erradicar la premisa social del “puedo con todo” para dar paso a la construcción de espacios reales de autocuidado y dignificación humana fue el eje central expuesto por el psicólogo Dehillkel Quintero durante su intervención en el programa Enfoque, transmitido por el Circuito Regional de Noticias bajo la conducción de José Leonardo Pinto Guerrero.

El especialista advirtió que la exposición prolongada y cotidiana a factores adversos del entorno —tales como la alteración de los ciclos de sueño, las temperaturas extremas y las fallas recurrentes en la cobertura de servicios básicos— genera un desgaste psicoemocional acumulativo. Este escenario ocasiona un incremento progresivo de irritabilidad, trastornos de ansiedad, estrés severo y un deterioro directo de la salud mental de la población.

Al analizar la conducta social, Quintero precisó que aun cuando la resiliencia ha constituido una cualidad histórica en los venezolanos para sobreponerse a las crisis, resulta indispensable establecer una clara diferenciación entre la capacidad puntual de afrontar una dificultad y la asimilación del sufrimiento constante como una norma de vida. En ese contexto, alertó que la normalización de entornos nocivos desencadena el fenómeno de la indefensión aprendida, un estado psicológico en el que la persona asume la pérdida total de control para promover transformaciones en su realidad. Esta condición suele darse en diversos ámbitos cotidianos, derivando en problemas de conducta, dinámicas relacionales disfuncionales y un deterioro generalizado del bienestar individual y colectivo.

Frente a este diagnóstico, el profesional de la salud mental planteó que la responsabilidad individual no reside en soportar de forma indefinida las carencias, sino en gestionar de manera consciente pequeños espacios de bienestar realizables. Para ello, fundamentó la importancia de preservar las rutinas diarias, restringir la exposición a estímulos que agraven el malestar, fortalecer la cohesión familiar y reivindicar los valores fundamentales como pilares de sostén ante coyunturas que escapan del dominio individual.

Paralelamente, Quintero asignó un rol determinante a los actores con capacidad de vocería e influencia social —incluyendo a padres de familia, líderes comunitarios, periodistas, creadores de contenido e influencers—, a quienes exhortó a mitigar la denominada “onda de choque” de la frustración colectiva. Explicó que estas figuras deben asumir el compromiso de emitir mensajes caracterizados por la empatía, la coherencia y la provisión de herramientas operativas, evitando discursos que inciten al conflicto o incrementen la tensión.

Dentro del marco analítico abordado en la conversación, se estructuraron cuatro premisas orientadoras para el abordaje de la salud mental. En primer término, se subrayó la necesidad de visibilizar y concientizar la baja tolerancia a la frustración para contener la reproducción del malestar en otros espacios. Como segundo punto, se recordó que hacer una pausa no constituye una muestra de rendición, sino una acción estratégica para recobrar la perspectiva sobre las necesidades reales y el proyecto de vida.

En tercer lugar, el especialista aclaró que la práctica de disciplinas físicas o recreativas como caminar, ejercitarse, bailar o nadar contribuye a la regulación emocional, pero no debe ser instrumentada como una simple vía de anestesia para continuar tolerando situaciones nocivas sin procurar cambios viables. Finalmente, se enfatizó la consolidación de una cultura preventiva en la que el acceso a la atención psicológica y médica se efectúe de manera oportuna y no como un recurso extremo ante crisis severas.

Hacia el cierre de la conversación, Dehillkel Quintero ratificó que el desafío fundamental de la sociedad radica en definir el método para afrontar las circunstancias y reactivar los mecanismos de apoyo mutuo. Recordó que eventos históricos de gran impacto, tales como desastres naturales y sismos, demostraron la capacidad de respuesta unificada de la ciudadanía, la cual debe servir como referente para reconstruir el tejido social. Concluyó con una llamada a la reflexión orientada a recordar que, si bien existe una fortaleza demostrada ante la adversidad, las personas también requieren pausas para redefinir sus metas de vida en el presente.

Circuito Regional de Noticias

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