Fabiola Zambrano. – María Teresa Piñero Suárez, directora de la Asociación Civil Gurrufio y reconocida sanadora sistémica, dijo en entrevista exclusiva para el Circuito Regional de Noticias que la sanación emocional a través del cierre de ciclos familiares es necesaria.
Bajo el título “Sanar para Avanzar: Cerrando Ciclos Familiares para Cuidar tu Mundo Emocional”, la experta abordó temas esenciales sobre cómo las heridas del pasado, especialmente las de origen familiar, pueden condicionar las emociones, relaciones y decisiones actuales.
“Sanar heridas familiares no significa olvidar o negar el pasado, sino mirarlo con conciencia, entender qué patrones repetimos y decidir conscientemente dejarlos atrás”, explicó Piñero Suárez durante la entrevista.
¿Por qué nos cuesta tanto soltar el pasado?
A lo largo de la conversación, se exploraron las razones por las que muchas personas cargan durante años con heridas emocionales heredadas. Desde lealtades invisibles hasta traumas no resueltos, María Teresa explicó que estos “ciclos” muchas veces se repiten generación tras generación si no son sanados.
También se abordó la idea de los “patrones generacionales”, creencias y comportamientos aprendidos en el núcleo familiar que nos condicionan sin que siempre seamos conscientes de ello. Romper estos patrones, dijo, es un acto de valentía y amor propio.
Además, compartió herramientas prácticas para iniciar este camino, desde la escritura terapéutica hasta el acompañamiento sistémico y la autoobservación emocional. Si bien cada proceso es único, destacó que contar con apoyo profesional puede facilitar el tránsito por este camino.
“Los hombres también lloran”
Dado que junio celebra el Día del Padre, el programa radial Enfoque, hizo énfasis especial en el impacto emocional en el género masculino, muchas veces educado bajo la consigna de “no mostrar emociones”. En este sentido, María Teresa fue clara: “Los hombres también lloran, también sienten, también necesitan sanar. Es urgente abrir espacios donde ellos puedan expresar su mundo emocional sin juicio ni vergüenza”.
Como cierre, la entrevistada dejó un mensaje esperanzador para quienes sienten que su historia familiar ha sido dolorosa, “sanar no cambia el pasado, pero transforma la manera en que vivimos el presente. Siempre es posible encontrar paz, incluso después de haber sentido que la familia fue un lugar de sufrimiento”.
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