Emprender es mucho más que vender un producto; es aprender, equivocarse, levantarse y seguir adelante hasta convertir una pasión en un proyecto de vida. Esa fue la experiencia compartida por la chef pastelera profesional Liz Arianna Días, creadora de “Dulce Placer”, quien relató cómo descubrió en la repostería un camino que hoy combina formación académica, creatividad y visión empresarial. Durante el programa “Enfoque”, conducido por José Leonardo Pinto Guerrero, la emprendedora contó cómo pasó de preparar sus primeros dulces en casa a construir una marca basada en la calidad y el conocimiento.
Aunque desde muy joven sintió afinidad por la cocina, especialmente por la preparación de carnes, pastas y platos salados, fue a los 17 años cuando comenzó a interesarse con mayor profundidad por el arte culinario. Sin embargo, sería años después, a los 26, durante el embarazo de su hijo, cuando encontró en la repostería una nueva oportunidad. Llegó a pensar tras el fracaso de una de sus primeras tortas “Lo dulce no es lo mío” expreso Liz Arianna, pero una receta de cupcakes enseñada por una tía cambió su historia. Desde entonces inició un proceso de aprendizaje constante, realizando cursos, talleres y posteriormente la carrera de Chef Pastelera Profesional en la Academia del Chef Emerson Freitez, en Barquisimeto.
A lo largo de la entrevista destacó la importancia de estudiar para comprender el comportamiento de los ingredientes, la estructura de las recetas y la diferencia entre la cocina salada y la dulce. Explicó que mientras en lo salado se puede improvisar, en la repostería la precisión es fundamental. “Necesito conocer cómo me funciona cada ingrediente”, afirmó, señalando que muchas veces el ensayo y error le permitió entender por qué una preparación funcionaba en un taller, pero no en casa. Para ella, el conocimiento técnico ha sido determinante para “potenciar una receta”, mejorar procesos y ofrecer productos con identidad propia.
Uno de los aspectos más importantes de la conversación fue el manejo de los costos y la rentabilidad. La emprendedora reconoció que al principio trabajaba mucho sin obtener los resultados económicos esperados, hasta comprender la importancia de planificar compras, crear inventarios y formular correctamente cada receta. “Todo es sobre peso”, explicó al referirse a la necesidad de calcular desde los ingredientes principales hasta los pequeños detalles que influyen en el costo final. Asimismo, resaltó que la calidad no debe sacrificarse por competir en precio, cada producto debe responder al nicho de mercado al que se dirige. “No se trata de bajar la calidad, sino de entender a qué cliente quieres llegar”, expresó.
Recientemente culminó un diplomado de la Fundación Empresas Polar, experiencia que fortaleció sus conocimientos sobre atención al cliente, segmentación de mercado y desarrollo de marca. Gracias a ello logró identificar que “Dulce Placer” está orientado a un público que valora la calidad de los ingredientes y la experiencia del producto. Finalmente, invitó a quienes desean emprender a no limitarse y a mantenerse en constante formación. “Todo en la vida es posible”, aseguró, agregando que el estudio, la disciplina, la experiencia y la confianza en Dios son herramientas indispensables para alcanzar cualquier meta. Quienes deseen conocer más sobre su trabajo pueden seguirla en Instagram a través de @dulceplacer7.
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