Las estrategias de gestión emocional fundamentan la calidad del crecimiento en las empresas

La gerencia emocional y la medición estratégica fueron los ejes centrales en la conversación con el abogado, Euber Antillano quien detalló la importancia de estos pilares para el crecimiento empresarial, al tiempo que compartió estructuras, herramientas prácticas y metodologías diseñadas para evaluar y optimizar las gestiones corporativas en la actualidad.

El abogado inició su participación en el programa radial “Enfoque”, conducido por José Leonardo Pinto Guerrero, explicando los modelos actuales para medir el rendimiento, destacando el uso indispensable de los indicadores de gestión o KPIs (Key Performance Indicators), los cuales resultan fundamentales para trazar metas y planes estratégicos.

En este sentido, el especialista hizo énfasis en la columna vertebral de cualquier organización, dijo que «la empresa debe tener un objetivo, unas metas, una política y muchas veces esto es orientado hacia las normas ISO”, y recordó que estas normativas internacionales exigen una política de calidad clara, objetivos medibles, demostrables, y una alineación total con la misión y visión que las empresas buscan cumplir.

Abordando las oportunidades de crecimiento, Antillano introdujo la filosofía de la Programación Neurolingüística (PNL), una herramienta que, según reiteró, le ha generado excelentes resultados tanto en empresas jurídicas como en el plano personal. Explicó que, al estar las organizaciones lideradas por seres humanos, el manejo de las emociones es clave para superar momentos de crisis. También planteó las interrogantes sobre cómo mejorar ante la incertidumbre o la tristeza, señalando que el punto de partida para empresas y personas es el lenguaje, cómo se habla dentro de la organización, la existencia del respeto mutuo y la claridad en las funciones de cada miembro.

«Es allí donde entra en juego el clima organizacional, un espacio donde se debe trabajar activamente el liderazgo, el trabajo en equipo, la remuneración y los canales de comunicación. Definir cuáles son las metas, quién las está logrando y en qué porcentaje, es una regla universal que aplica tanto para microempresas como para grandes corporaciones», acotó.

De esta manera, comparó la filosofía de las pequeñas estructuras con la de las grandes firmas, argumentando que las corporaciones tienen siempre definida su misión, visión y objetivos a través de sus KPIs, lo que les permite actuar de manera inmediata ante cualquier cambio imprevisto.

Asimismo, el especialista trajo a la memoria una célebre premisa de Edwards Deming «lo que no se mide, no se gerencia», recordando que la gerencia no es más que la administración inteligente de personas y recursos. En sintonía con esto, advirtió que a menudo las emociones dominan el lenguaje, generando frases limitantes que muestran resistencia al cambio. Como ejemplo de estas barreras mentales, citó una expresión común en la sociedad “yo, prefiero ser pobre pero honrado; esa frase es el mensaje que te tienes que mantener pobre, ¿por qué no puedo ser yo rico, pero honrado?”, subrayó el especialista.

Finalmente, el abogado habló sobre la importancia del enfoque y la determinación para alcanzar los objetivos y compartió una investigación realizada por Dale Carnegie, la cual determinó que el éxito de las personas y de las empresas depende en un 80% del aspecto personal, es decir, de cómo se conecta con los demás y de la actitud que se asume ante los retos diarios, cerró con una contundente reflexión, “la actitud es la única competencia que es determinada».

Circuito Regional de Noticias

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