De la Amazonía peruana al mercado venezolano: Greyer Tapullima consolida su empresa textil en Portuguesa tras dos décadas de constante reinvención

Con más de dos décadas de experiencia en el sector de la confección, el empresario Greyer Tapullima se ha posicionado como un referente de superación en el sector textil regional, logrando expandir la distribución de sus prendas desde el estado Portuguesa hacia diversos rincones de Venezuela. Su modelo de negocio abarca actualmente la confección de uniformes corporativos y la exploración del rubro deportivo, demostrando el potencial de crecimiento de la industria textil venezolana y la relevancia insustituible del talento humano en los acabados de precisión.

El desarrollo operativo de la firma alcanzó un punto de inflexión estratégico tras superar las severas restricciones de la pandemia. En aquel periodo, Tapullima y su esposa decidieron transformar entre dos y tres toneladas de retazos de tela en mascarillas de distribución gratuita para sostener a su plantilla de casi 20 trabajadores. Esta iniciativa no solo cumplió un rol social, sino que atrajo la atención de diversas corporaciones, permitiendo a la fábrica reorientar su producción hacia la confección de dotaciones industriales e institucionales.

Años antes, la capacidad de adaptación ya había marcado la relación comercial de Tapullima con aliados clave como la empresa XC2. En ese momento, tras presentar un prototipo de camisa que superaba en calidad a las importaciones asiáticas, el emprendedor recibió un pedido inicial de 500 piezas. Al asumir con transparencia que carecía de la capacidad instalada para cumplir con pedidos mayores, el cliente le facilitó el financiamiento para adquirir tres nuevas máquinas, consolidando su transición desde la venta popular hacia los servicios de maquila para marcas reconocidas.

La presencia actual de Tapullima en Portuguesa comenzó en el Mercado La Goajira, donde reinició sus operaciones en un diminuto espacio de dos por dos metros con apenas dos máquinas. Este reinicio ocurrió tras su retorno a Venezuela en 2013, luego de una breve estadía de menos de un año en Perú. Previamente, desde su llegada al país en 2005 a los 23 años, el empresario había logrado levantar una planta con hasta 100 máquinas en el sector La Hoyada de Caracas.

La trayectoria laboral de Tapullima comenzó a los 18 años en Lima, Perú, ciudad a la que migró con el apoyo de un primo tras residir en Iquitos desde los 13 años. Aunque anhelaba estudiar ingeniería, ingresó como aprendiz en el área de acabado textil y escaló durante seis años hasta desempeñarse como supervisor de 40 líneas de producción.

Los orígenes del textilero se remontan a una comunidad indígena Kukama Kukamiria en la Amazonía peruana, donde el contacto con misioneros jesuitas incentivó sus estudios. Su apellido guarda relación con raíces históricas y de influencia japonesa en la región. Durante su participación en el programa radial «Enfoque», conducido por José Leonardo Pinto Guerrero, Tapullima enfatizó la importancia de la constancia, la preparación permanente y la determinación para superar los obstáculos en la consecución de cualquier proyecto empresarial.

Circuito Regional de Noticias

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