El ingeniero Hernán Acosta, Gerente de Evaluación y Entrenamiento del Central Azucarero Portuguesa, compartió parte de su historia de vida durante una conversación en el programa radial “Enfoque”. “Yo no soy Venezolano, yo, soy Venezuela, expresó Hernán al recordar el camino que lo llevó desde Perú hasta tierras venezolanas. Nacido en 1937, relató que creció en un hogar marcado por dos grandes influencias: su padre militar, descendiente de españoles, y su madre, una mujer dedicada al hogar y profundamente creyente de la iglesia católica, con raíces italianas por parte de su familia.
Desde muy pequeño estuvo ligado a las actividades religiosas gracias a su madre, quien constantemente lo llevaba a labores sociales y jornadas de ayuda en hospitales, ancianatos y cárceles. Esa cercanía con la iglesia despertó en él el deseo de ingresar al seminario siendo apenas un niño. El Ingeniero contó que avanzó varios años dentro de la formación sacerdotal, aprendiendo incluso a realizar las misas en latín, destacándose por su disciplina y por la manera en que las personas seguían su ejemplo. Sin embargo, cuando llegó el momento de asumir una etapa más profunda dentro del sacerdocio y conocer las normas que debía cumplir, decidió retirarse.
Más adelante, y motivado también por la influencia de su padre, ingresó al mundo militar con la intención inicial de convertirse en marino. No obstante, las circunstancias políticas y sociales de Perú lo llevaron a participar en entrenamientos y operaciones que terminaron haciéndolo cambiar de rumbo. Fue entonces cuando decidió estudiar Ingeniería Química en la Universidad Nacional de Trujillo, una institución fundada por el Libertador Simón Bolívar. Allí comenzó a desarrollar su interés por el área industrial y de alimentos, convirtiéndose tiempo después en especialista en conservación de frutas y hortalizas tras una preparación en la Universidad de California.
Su experiencia profesional lo llevó a recorrer distintos países como Ecuador, Brasil y Estados Unidos, trabajando en proyectos relacionados con la industria azucarera y alimentaria. Acosta recordó que, poco a poco, comenzó a posicionarse dentro de ese sector gracias a su capacidad de organización y resolución de problemas, participando en importantes procesos industriales y asesorías internacionales. Fue precisamente en medio de esa trayectoria cuando recibió una inesperada llamada del entonces presidente Carlos Andrés Pérez, quien quería conversar con él sobre la situación de la industria azucarera venezolana.
Aunque gran parte de esa historia aún queda por contar, Hernán Acosta adelantó parte de lo que sería su llegada a Venezuela y posteriormente al estado Portuguesa. La conversación dejó abierta una próxima entrega donde se conocerá con más detalle cómo fueron sus primeros pasos en el país y cómo terminó formando parte del desarrollo de los centrales azucareros venezolanos, una experiencia que, según aseguró, terminó convirtiendo a Venezuela en parte fundamental de su vida.
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