Sabías que la vida, en su naturaleza impredecible y que nos enfrenta a retos que a menudo parecen superarnos. Sin embargo, la forma en que habitamos esos procesos determina nuestra salud integral. En una reciente entrevista radial con la periodista Fabiola Zambrano, el psicólogo Wuilly Caraballo profundizó en la necesidad de validar nuestras propias tormentas y cultivar la autocompasión como bálsamo ante la crisis.
Uno de los puntos más sensibles de la conversación fue el reconocimiento de que el dolor es profundamente personal. «Lo que para mí es difícil, quizás para ti no», explicó Caraballo. Ya sea una ruptura amorosa, una pérdida económica o la muerte de una mascota, cada proceso merece respeto. El especialista advirtió que minimizar nuestro sentir o el de los demás solo genera aislamiento y resentimiento.
En ese sentido, dijo que uno de los errores más frecuentes en medio de un problema es creer que somos los únicos navegando esa dificultad. Caraballo enfatizó que buscar una red de apoyo no solo brinda consuelo, sino también perspectiva. Al conversar con otros, entendemos que no estamos solos, lo que ayuda a transformar el pensamiento negativo en una visión más equilibrada: “A veces nos quejamos de más hasta que escuchamos al otro y logramos cambiar nuestra perspectiva”, señaló.
El especialista fue tajante al vincular la salud mental con la física: la falta de expresión emocional enferma. “El cuerpo empieza a manifestar lo que no procesamos”, advirtió. En este sentido, la clave reside en la autocompasión. Caraballo invitó a la audiencia a cuestionar su diálogo interno: “¿Soy amable conmigo mismo cuando sufro?”. Ser empático con las propias heridas es el primer paso indispensable para la sanación.
Frente a la incertidumbre, la recomendación es identificar qué está bajo nuestro control. En lugar de desgastarse en situaciones externas o en el peso de la opinión ajena, la invitación es a la acción consciente. “¿Me preocupo o me ocupo? Debo ocuparme de lo que sí puedo manejar”, afirmó el psicólogo, resaltando que soltar el control de lo incontrolable reduce significativamente la ansiedad.
Para quienes atraviesan un momento complejo, Caraballo compartió una hoja de ruta basada en el autocuidado; fortalecer vínculos (no aislarse, mantener activa la red de apoyo), conexión presente (practicar la respiración consciente para calmar el sistema nervioso), hábitos biológicos (priorizar la alimentación, el sueño reparador y la actividad física) y humildad valiente (reconocer cuándo la situación nos supera y buscar ayuda profesional sin estigmas).
Finalmente, el especialista cerró con un llamado a la ternura con nosotros mismos. “Cuiden su corazón, cuiden su jardín interno y disfruten su vida, porque la vida es un regalo”, concluyó, recordando que, aunque no podemos evitar los inviernos de la vida, sí podemos decidir no transitarlos con dureza.
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