CRN.- La judoca venezolana Anriquelis Barrios no sabe si podrá, por motivos económicos, seguir en la competición de judo.
Barrios debutó este martes en los Juegos Olímpicos en Tokio, Japón. Llegó a disputarse la medalla de bronce, que finalmente cayó en manos de la canadiense Catherine Beachemin-Pinard.
La venezolana, plata en los Juegos Panamericanos de Lima en 2019, combatió con elegancia en la casa de las artes marciales de Tokio, el Nippon Budokan, derribando a sus rivales del Comité Olímpico Ruso, Cuba y Polonia.
No pudo con la campeona olímpica de Río, la eslovena Tina Trstenjak, que la mandó a repesca contra Canadá para optar al bronce, un combate que acabó con su sueño olímpico de obtener una medalla en judo para su país.
Barrios cerró la jornada con tres victorias y dos derrotas, consagrando la mejor participación de un judoca venezolano en los Juegos Olímpicos.
El periodista deportivo Juan José Sayago contó en Twitter que la venezolana estudia en la Universidad de Tokai y vive en esa ciudad con una escasa beca de la Federación Venezolana de Judo.
“La beca alcanza para muy poco, apoyo del ministerio: nada. En medio de la pandemia Japón decidió ‘esconder’ a sus atletas y Anriquelis se quedó entrenando con hombres y escapando algunos gimnasios para hacer preparación física”, dijo.
Una semana y media antes de Tokio 2020, agregó, la judoca se lesionó la pierna derecha producto de un movimiento que le hizo un atleta de Moldovia en un entrenamiento. Así, con ese dolor, compitió y casi se lleva un bronce.
“Incluso, un día entrenando en un patio con unas ligas estuvo a punto de perder un ojo. Ya que la liga se rompió y le dio en la cara. Todo esto mientras andaba por el mundo ganando medallas de Grand Slam y de Grand Prix. No tenía para un médico. Insisto, apoyo cero”, afirmó el periodista.
Información: EFE