CRN.- Esta fue la enseñanza central que este domingo 9 de marzo, primero de cuaresma, transmitiera Monseñor Gerardo Salas Arjona, Obispo de la diócesis de Acarigua-Araure, a todos los feligreses que concurrieron a la misa pontifical, oficiada en parroquia Catedral Nuestra Señora de la Corteza.
La misa fue concelebrada junto al Pbro. Alexander Uzcátegui, permitió al prelado dejar un mensaje a través de tres imágenes que derivan de las sagradas escrituras y que a su juicio deben hacerse presentes en nuestra mente y corazón.
Así, Monseñor Salas explicó que una primera imagen refleja nuestra propia historia, porque a veces nos olvidamos de quiénes somos, de dónde provenimos, y es allí donde se manifiesta la memoria del pueblo de Israel, de cuántas expresiones cultivadas en ese largo camino hacia la tierra prometida.
Esa imagen de la propia historia es el traje que hace preguntarnos cuáles son las primicias que traemos ante la presencia de Dios.
Esta idea viene a colación según palabras del celebrante, porque se acude a la iglesia con dificultades, con nostalgia, porque no queremos cerrar ciclos, siempre mantenemos viva la realidad que nos ha acompañado y tal vez no nos permite cerrar nuestra propia historia. Ante esta realidad, dijo, el pueblo de Israel hoy nos enseña que si no cerramos nuestra propia historia, no podemos alcanzar la presencia de Dios.
Por lo tanto, invitó a dejar la nostalgia atrás, a cerrar ciclos, para vivir una nueva realidad en nuestro corazón.
Como segunda imagen, hizo mención a la fe, esa fe que hemos recibido en la vida bautismal, esa fe que hizo resucitar a Jesús de entre los muertos para nuestra salvación, ese llamado a cultivar la fé para alcanzar la santidad. Para el prelado, sólo la fe se cultiva si permanecemos en la gracia Dios, en comunión con él , de esta forma podremos ser signos para el mundo, para nuestras familias y comunidades parroquiales.
Una tercera imagen, tiene que ver con el desierto y sus tentaciones, citando a la Cuaresma como desierto que invita a explorar, a descubrir cosas maravillosas, porque no sólo hay desolación en un desierto, expresó, también brinda oportunidades para orar, para meditar, para discernir sobre un cambio en nuestras vidas y permitir que la acción de Dios nos haga instrumentos eficaces
para ser la luz del mundo.
El evangelio proclamado pertenece a Lucas 4, 1-13 No tentarás al Señor tu Dios».
Prensa Catedral Mayami Alvarado CNP 4655