En una noche marcada por la fe, la unidad y la esperanza, decenas de familias se congregaron el pasado 30 de junio en el Monumento La Espiga, entre Acarigua y Araure, para participar en una jornada de adoración y oración pública por Venezuela, motivada por la emergencia que vive el país tras el reciente terremoto. Jóvenes, niños, adultos y adultos mayores se dieron cita para elevar un mismo clamor por quienes hoy atraviesan momentos difíciles.
La actividad fue organizada por Jessiel Allen, quien destacó que el propósito del encuentro fue llevar un mensaje de amor, esperanza y confianza en Dios. «Vivimos un tiempo extraordinario de adoración y oración por nuestra nación», expresó, al tiempo que anunció que seguirán impulsando nuevos espacios de adoración espontánea en distintos sectores de la ciudad, junto a más de diez adoradores que se unieron de manera voluntaria a esta iniciativa.
Durante la jornada también fueron compartidas palabras de reflexión y fortaleza espiritual. El pastor Isaac Allen afirmó que «Dios seguirá haciendo grandes cosas en nuestro país», mientras que el pastor Reinaldo Cortés aseguró que la actividad fue «una noche inolvidable», recordando que, aunque hoy Venezuela enfrenta tiempos difíciles, «después de toda tragedia, Dios siempre trae una gloria postrera».
Asimismo, Junior Gutiérrez señaló que este encuentro representa el inicio de un mover espiritual para la ciudad y para el país, mientras que Josué Jiménez hizo un llamado especial a la juventud a mantenerse firme en la oración. «Somos la generación que Dios va a utilizar para levantar esta hermosa nación», expresó, invitando a los jóvenes a seguir sembrando esperanza en medio de la adversidad.
Entre alabanzas, momentos de oración y expresiones de solidaridad, el Monumento La Espiga se convirtió en un espacio donde cientos de voces se unieron en un solo propósito: pedir por Venezuela y fortalecer la fe de quienes creen que, aun en medio de las dificultades, siempre hay esperanza para comenzar de nuevo.
CRN






