CRN.- La popularidad de las algas ha aumentado en los últimos años en la cocina occidental debido a los enormes beneficios que reportan para nuestra la salud.
Desde un punto de vista nutricional las algas son ricas en proteínas, fibra dietética, minerales y vitaminas, al tiempo que destacan por su bajo poder calórico.
En las algas rojas se encuentra el aminoácido taurina, que participa en numerosos procesos fisiológicos y que desempeña un papel importante en el desarrollo ocular y del sistema nervioso.
El contenido en minerales de las algas es elevado, en donde se incluyen, además de sodio, potasio, cloro o fósforo, el calcio y el yodo. Se calcula que algunos tipos de algas pueden tener hasta diez veces más calcio que la leche.
En cuanto a las grasas, tienen un bajo contenido, siendo los lípidos poliinsaturados de cadena larga los que se encuentran en mayor proporción. El consumo de estos ácidos grasos –a los que pertenecen los omega 3- se relaciona con un menor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.
Las algas contienen, además, una elevada concentración de hidratos de carbono y una proporción considerable de fibra dietética, sin que existan diferencias notables entre las algas rojas y las pardas.
Además de los componentes nutritivos, las algas contienen compuestos bioactivos con elevada capacidad antioxidante, como pueden ser los carotenoides y los polifenoles.
Sus pigmentos naturales proporcionan a las algas un efecto antioxidante, anticancerígeno, antiinflamatorio, neuroprotector y preventivo de la osteoporosis.
En definitiva, la calidad nutritiva de las algas marinas, junto al alto contenido de compuestos bioactivos con efecto saludable son dos razones de peso para aumentar el protagonismo de este superalimento en nuestra cocina.
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Fuente: MUY INTERESANTE