Historiador Wilfredo Bolívar propone evaluar a José Antonio Páez como un personaje de luces y sombras

En entrevista para el programa “Enfoque”, el cronista del municipio Araure analizó los hechos que marcaron la vida del “Centauro de los Llanos”, desde la disolución de la Gran Colombia hasta sus sorprendentes facetas culturales y su austero exilio

José Antonio Páez sigue siendo uno de los personajes más debatidos de la historia venezolana, atrapado a menudo entre el culto al héroe y la crítica política. Con el objetivo de contrastar los mitos con los hechos documentados, el periodista, historiador y cronista del municipio Araure, Wilfredo Bolívar, ofreció una perspectiva renovada sobre el prócer llanero durante su participación en el programa radial y televisivo “Enfoque”, conducido por José Leonardo Pinto Guerrero.

A propósito de conmemorarse este 13 de junio el 236° aniversario del natalicio de Páez (1790), el investigador enfatizó la necesidad de superar las interpretaciones históricas escolares que, con el tiempo, terminaron por simplificar procesos de enorme complejidad.

Uno de los puntos más álgidos de la conversación fue el análisis de la separación de Venezuela de la República de Colombia en 1830. Al respecto, Bolívar desmitificó la idea de que la ruptura fue un acto personalista de Páez. «La creación de la República de Venezuela no fue una decisión unilateral. Se trató de un proceso civil y político en el que participaron activamente numerosas municipalidades del país a través de consultas y debates públicos que reflejaban el deseo colectivo de tomar un rumbo distinto al proyecto bolivariano», afirmó el historiador basándose en documentos de la época.

Más allá de sus indiscutibles hazañas militares —como la célebre Batalla de Las Queseras del Medio (1819)— y su posterior rol como presidente, el cronista de Araure invitó a la audiencia a descubrir al Páez ciudadano y erudito.

Contrario a la imagen del llanero rudo e iletrado, Bolívar destacó que Páez fue un hombre de notable sensibilidad y formación cultural que hablaba varios idiomas, dominaba instrumentos como el piano, el violín y el violonchelo, escribió sus propias memorias e incluso incursionó en la composición musical.

Asimismo, el programa abordó el ocaso del prócer, desarmando la narrativa de que gozó de un poder y una riqueza incalculables hasta el final de sus días. El investigador recordó que, debido a las intensas dinámicas de la guerra civil y los conflictos políticos, Páez perdió la gran mayoría de sus bienes materiales, lo que lo llevó a vivir un largo exilio que culminó con su fallecimiento en condiciones austeras en la ciudad de Nueva York, el 6 de mayo de 1873.

Para el historiador Wilfredo Bolívar, el legado de José Antonio Páez debe ser evaluado con base en testimonios, archivos y con la madurez de entenderlo como un personaje de luces y sombras, fundamental en la arquitectura republicana de Venezuela. A más de dos siglos de su nacimiento, su figura no busca consenso, sino una lectura rigurosa y libre de sesgos temporales.

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