En el marco de los debates económicos de la 56ª Asamblea Anual de Consecomercio, el reconocido abogado tributarista y expresidente de la Cámara de Comercio de Caracas, Leonardo Palacios Márquez, abordó la compleja relación entre la presión fiscal, la productividad y el desarrollo empresarial en el país, calificándola como uno de los mayores retos actuales para el sector privado.
Palacios reconoció que la política tributaria es una herramienta fundamental y esencial para el financiamiento del gasto público del Estado, un principio respaldado por organismos internacionales como la Organización de los Estados Americanos (OEA) y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). No obstante, enfatizó que la recaudación debe tener como límite el respeto absoluto a los derechos fundamentales de los ciudadanos, la libertad económica y el derecho a la propiedad.
«Queremos cumplir y queremos colaborar. El sector empresarial formal no busca la evasión fiscal, pero exige una tributación respetuosa, razonable y justa. Cuando los tributos son equilibrados y existe un sistema de armonización y coordinación fiscal, se fomenta de manera natural el cumplimiento voluntario de la normativa», explicó el jurista.
Utilizando una analogía, Palacios comparó el sistema impositivo con una torta que debe ser distribuida de forma razonable entre el poder nacional, las gobernaciones y las alcaldías, sin asfixiar a quienes la producen. «Esa torta tributaria debe ser equilibrada. Si la carga impositiva es desmedida, la medida va a terminar ‘comiéndose’ al Estado, a los empresarios y al ciudadano, generando un profundo malestar en el sector comercial», advirtió.
El especialista señaló que cuando las administraciones públicas aumentan los impuestos a espaldas del ciudadano, buscando únicamente cubrir necesidades inmediatas de flujo de caja, el resultado es adverso: se empuja la economía hacia la informalidad. «La evasión fiscal perjudica al Estado, pero también golpea severamente al empresario formal y al ciudadano. Cuando se implementa una alta imposición fiscal, acompañada de cierres y medidas punitivas de cobro, la gente no va a la informalidad por gusto, sino porque el propio sistema la obliga», aseveró Palacios.
Ante este panorama, el expresidente de la Cámara de Comercio de Caracas hizo un llamado público a las autoridades —tanto a nivel nacional, como regional y municipal— a sentarse en mesas de diálogo constructivo con las cámaras de comercio, industrias, federaciones ganaderas y demás instituciones gremiales.
Para Palacios, que los gobernantes escuchen a los sectores productivos no significa «ceder» ante las empresas, sino racionalizar la economía. «Sentarse a conversar permite establecer tributos claros y transparentes, garantizando la seguridad jurídica que el país necesita para su desarrollo», concluyó.
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