Las medidas del Gobierno de Trump impulsan a los migrantes a cambiar su «sueño americano»


CRN.- Hace seis meses, Francisco Fortín fue atacado por pandillas que blandían machetes en su país natal, Honduras, dijo, un acto de violencia que consolidó su decisión de abandonar su patria empobrecida y plagada de problemas.

El domingo pasado, con heridas en el pecho, la pierna y la espalda sanando, él y su pareja Annie finalmente se fueron y cruzaron a Guatemala. Habían querido ir a Estados Unidos a trabajar. Pero ahora, las cosas han cambiado.

Al ver las noticias sobre la aplicación de las leyes de inmigración y las deportaciones, Fortín le dijo a CNN que parecía que ya no había oportunidades en Estados Unidos.

La pareja llegó a la Ciudad de Guatemala el martes. Dijeron que no les quedaba dinero y que caminarían hacia la frontera con México, alojándose en refugios a lo largo del camino, una caminata estimada de 11 días.

Cuando se le preguntó si EE.UU. como su destino final estaba descartado, Fortín respondió: “El destino es cualquier lugar donde podamos trabajar”.

Los migrantes entrevistados por CNN en la Ciudad de Guatemala, provenientes de Venezuela, Colombia, Honduras, Sierra Leona y Camerún, se hicieron eco de ese sentimiento. Mientras soñaban con estar en Estados Unidos y algunos reunirse con sus familiares allí, el accionar de la Administración Trump los llevó a pensarlo dos veces.

“Trump ha llegado”

El padre Francisco Pellizzari ha visto cómo cambia la atmósfera en el refugio Casa del Migrante que dirige en la capital guatemalteca.

“Mucha gente ahora tiene miedo, mucho miedo de la situación”, dijo. “Por ahora, dejan de intentar llegar a Estados Unidos”.

Las familias pueden haber abandonado su hogar hace meses, pueden haber caminado cientos de kilómetros, haber sobrevivido a la ruta del Tapón del Darién y haber sido robadas o atacadas por pandillas o cárteles. La idea de enfrentar más peligros a través de México y luego no tener posibilidad de ingresar a Estados Unidos, ahora que la frontera está esencialmente cerrada, es demasiado riesgosa.

Jean Claude Silva Fuenmayor, un venezolano de 23 años que había pasado un año en la Ciudad de México esperando obtener una cita con un oficial de inmigración estadounidense a través de la ahora desaparecida aplicación CBP One, fue claro sobre lo que había cambiado.

“Trump ha llegado”, dijo, mientras desayunaba tamales y un huevo duro ofrecidos por la Casa del Migrante.

Informaciòn: CNN Español

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