Acarigua y Araure enfrentan un complejo escenario socioeconómico caracterizado por el progresivo deterioro de los servicios básicos, fuertes presiones tributarias y un entorno de volatilidad macroeconómica que frena el desarrollo productivo y deteriora la calidad de vida de sus habitantes. Así lo advirtió José Leonardo Pinto Guerrero durante su editorial en el programa radial Enfoque, transmitido por el Circuito Regional de Noticias, donde presentó un balance integral de los factores que condicionan la dinámica urbana y empresarial en estas ciudades hermanas del estado Portuguesa.
El problema más urgente para los ciudadanos y la economía local radica en las severas fallas de la infraestructura pública. La reaparición de colas que superan la hora y media para surtir combustible evidencia un recrudecimiento en la distribución que castiga con mayor dureza al occidente del país. A ello se le suma una prolongada crisis eléctrica, marcada por racionamientos continuos y fluctuaciones severas que no solo destruyen electrodomésticos e infraestructura comercial, sino que también socavan el rendimiento laboral y la salud emocional de la población.
Esta parálisis operativa coincide con un mercado golpeado por la inflación, donde la canasta básica familiar alcanzó 550 dólares en el mes de septiembre, situando el costo de la vida local por encima de los estándares regionales. Al mismo tiempo, el sector mercantil atraviesa momentos de profunda incertidumbre tras los anuncios gubernamentales de sustituir las máquinas fiscales tradicionales por un sistema de facturación en línea, medida que ha dejado dudas sobre los mecanismos para la declaración y el pago de los tributos municipales.
A pesar de las restricciones operativas y la carga fiscal, el sector privado mantiene iniciativas de resistencia e inversión. Una muestra de este esfuerzo es la reciente llegada de nuevas concesionarias como Bera Cars junto a Diku y Ford, apuestas comerciales que buscan dinamizar el mercado a través del financiamiento y mejores opciones de movilidad. Sin embargo, se enfatiza que para asegurar un impacto duradero, estas empresas deben acompañar sus inversiones con un fortalecimiento de la atención integral al cliente, tanto en sus dinámicas internas como hacia el consumidor final.
El análisis concluye que la reactivación sostenible del campo venezolano y de las ciudades de Acarigua y Araure solicita la edificación de garantías institucionales sólidas. La construcción de acuerdos de gobernabilidad entre las distintas fuerzas políticas y el restablecimiento de la seguridad jurídica se perfilan como condiciones innegociables para recuperar la confianza de los inversores, reactivar el aparato agroindustrial, estabilizar los ingresos salariales y dignificar las condiciones de vida de los jubilados.
Circuito Regional de Noticias
Jefe de prensa Lcda. Fabiola Zambrano
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