Politólogo Doriam González analiza el escenario político venezolano tras la participación de la presidente encargada Delcy Rodríguez en la ONU

El escenario político y económico que Venezuela atraviesa es un proceso de reconfiguración estructural caracterizado por el retorno de los organismos multilaterales, la discusión sobre la reestructuración de la deuda soberana y la distribución pragmática del poder formal e informal. Este fue el diagnóstico central expuesto por el politólogo Doriam González durante su intervención en el programa Enfoque, conducido por José Leonardo Pinto Guerrero, tras la participación de la presidente encargada Delcy Rodríguez en la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Para González, el discurso pronunciado por Rodríguez ante el foro internacional se estructuró en tres ejes fundamentales: la revisión de la dinámica política interna, la influencia de los intereses geopolíticos y energéticos de Estados Unidos, y la eventualidad de un proceso electoral en el país. Sobre este último aspecto, la vocera gubernamental habló de la realización de comicios al momento en que la nación se encuentre preparada, sin precisar fechas en el calendario, al tiempo que ratificó la existencia de avances en el diálogo con sectores opositores. González articuló este marco con una reorganización económica de mayor alcance, la cual abarca la reestructuración de la deuda venezolana y el reinicio de las relaciones con entidades financieras globales.

En ese marco, el especialista subrayó el acercamiento con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial. Destacó en particular el anuncio sobre la reapertura de oficinas de trabajo del FMI en Caracas y los encuentros de Rodríguez en Nueva York con Kristalina Georgieva, Ilan Goldfajn y Ajay Banga. Para ilustrar el alcance de esta dinamización, tomó como referencia el proceso de reordenamiento económico impulsado en Argentina por el presidente Javier Milei a partir de desembolsos multilaterales, señalando que el BID podría incorporarse al caso venezolano mediante asistencia técnica y financiamiento dirigido al sector privado. El politólogo insistió en que el debate económico nacional debe abandonar la retórica partidista para basarse estrictamente en variables técnicas como volúmenes de deuda, disponibilidad de recursos, costos y plazos de ejecución.

En el factor energético y la relación estratégica con Washington constituyeron otro de los puntos medulares del análisis. González hizo referencia al acuerdo con North American Blue Energy Partners (NABEP) y los 65 mil millones de barriles de reservas asociados a este plan, planteando la interrogante sobre el destino y aprovechamiento del resto de las reservas probadas del país, estimadas en unos 303 mil millones de barriles. Cuestionó la ausencia de un plan integral de diversificación productiva capaz de generar entre uno y dos millones de empleos de calidad al margen del empleo público directo. Asimismo, abogó por orientar la renta petrolera hacia la reconstrucción de la infraestructura nacional, especialmente el sistema eléctrico, advirtiendo que cualquier solución energética requiere diagnósticos precisos sobre demanda en kilovoltiamperios (kVA) por sector, capacidad instalada actual, tarifas reales, capital disponible e inversiones con aliados internacionales.

Al evaluar las dinámicas internas del oficialismo y la postura de la Casa Blanca, el analista expuso las divergencias en la narrativa gubernamental, ejemplificadas en las posiciones de Mario Silva y Diosdado Cabello, así como las solicitudes de liberación formuladas por sectores afines a Nicolás Maduro. Frente a las declaraciones de Donald Trump respecto a la captura de Maduro, interpretó que Washington sostiene una estrategia basada en la lógica de confrontación.

Desde la perspectiva del desarrollo territorial, González precisó que Venezuela cuenta con un potencial productivo atomizado en sus municipios, identificando al menos 120 jurisdicciones con capacidades agroindustriales, 85 con vocación comercial y cerca de 70 con condiciones para la industrialización. En este renglón, cuestionó la resistencia de parte de la dirigencia política a fundamentar sus decisiones en diagnósticos técnicos y estudios de campo, recordando una experiencia profesional como asesor de campañas donde sus análisis fueron desestimados por la intuición empírica de los líderes locales. Frente a esta práctica, defendió una acción pública soportada en datos rigurosos y planificación técnica, aplicable tanto a la producción agrícola de maíz, arroz y azúcar como a la gestión de servicios públicos.

En el ámbito sociopolítico y de la comunicación, abordó la disrupción de los denominados «influencers políticos» y la proliferación de contenidos fundamentados en el humor, la sátira y videos virales. Explicó que si bien estas estrategias generan picos inmediatos de atención, su impacto resulta efímero y se disipa en pocos días. Como parte de su lectura sobre la pérdida de representatividad de las cúpulas tradicionales, estimó un desgaste superior al 80 % en la capacidad de convocatoria de los símbolos históricos del chavismo y la oposición.

Finalmente, al abordar las perspectivas institucionales del país, González marcó distancia con las proyecciones planteadas por el politólogo Benigno Alarcón —quien ha expuesto escenarios de prolongación del estatus quo, comicios en condiciones restrictivas o elecciones forzadas por presión social—. En su lugar, desestimó la noción de una tutela estadounidense pasiva y propuso entender el proceso como un esquema funcional de roles entre los distintos actores: mientras figuras de la cúpula del chavismo como Delcy Rodríguez, Jorge Rodríguez y Diosdado Cabello asumen la administración operativa del Estado, los sectores vinculados a la Asamblea Nacional de 2015 sostendrían la representación burocrática, legislativa y diplomática internacional.

En este mapa, ubicó el liderazgo de María Corina Machado como un factor determinante para dotar de legitimidad política a un eventual proceso de transición. González concluyó observando que las distintas fuerzas reorganizan sus bases operativas de cara a un horizonte electoral aún indeterminado, recomendando a la ciudadanía acudir a estudios, documentos y fuentes formales para comprender el curso real de las decisiones del país.

CRN

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