La gerontología promueve el envejecimiento exitoso y mantiene la autonomía del adulto mayor

La estudiante de Gerontología de la Universidad Nacional Francisco de Miranda (convenio INASS) desmintió mitos sobre la vejez y resaltó la importancia de la salud mental y el apoyo familiar

En una reveladora entrevista conducida por la periodista Fabiola Zambrano en el Circuito Regional de Noticias, la estudiante de Gerontología de la Universidad Nacional Francisco de Miranda (convenio INASS), Dilmary Marín, alzó la voz para visibilizar el rol de su gremio y concientizar a la población de las ciudades hermanas sobre lo que realmente implica el proceso de envejecimiento.

Marín definió la gerontología como una ciencia multidisciplinaria que estudia el envejecimiento en sus aspectos biológicos, psicológicos y sociales. En ese sentido, aprovechó el espacio para aclarar la constante confusión entre su área y la geriatría, «mientras esta última es una rama de la medicina enfocada en el diagnóstico y tratamiento de enfermedades en personas mayores, la gerontología realiza un estudio integral y preventivo para garantizar que el tránsito hacia la vejez sea activo y digno».

Resaltó que el gerontólogo no solo evalúa al adulto mayor, sino a todo su entorno, promoviendo su calidad de vida y previniendo retrocesos en su salud física y mental.

Uno de los puntos más críticos abordados durante el encuentro fue la necesidad de transformar el lenguaje y erradicar estereotipos sociales. Marín señaló que términos como «viejo» o «anciano» suelen cargarse de connotaciones negativas que segregan al individuo. En Venezuela, formalmente, se considera adulta mayor a la mujer a partir de los 55 años y al hombre a partir de los 60 años.

La futura gerontóloga enfatizó que la jubilación laboral no debe traducirse en una «incapacitación» social, «mediante la valoración gerontológica integral, se miden las capacidades del adulto mayor en sus distintas dimensiones. En el aspecto biológico, se evalúan las enfermedades crónicas y los síndromes comunes como caídas o incontinencias».

En el área funcional, se mide su independencia para realizar actividades cotidianas básicas como bañarse, vestirse, cocinar o manejar sus finanzas. Asimismo, la dimensión psicológica resguarda la salud mental, el estado emocional y previene el deterioro cognitivo asociado a patologías como el Alzheimer o la demencia, mientras que el análisis social examina el entorno familiar y comunitario para evitar el aislamiento de la persona.

Marín advirtió sobre las consecuencias de centralizar la atención de un adulto mayor dependiente en un solo miembro de la familia. Apuntó que en estos escenarios suele aparecer el agotamiento o el colapso del cuidador debido al choque de emociones y la falta de orientación. Por ello, instó a las familias a educarse y a buscar apoyo multidisciplinario que incluya la psicología y la gerontología para sobrellevar estas etapas con herramientas adecuadas.

Finalmente, la invitada hizo un llamado a la empatía en la sociedad actual, recordando que la vida es un ciclo y que se debe ser más empático con los adultos mayores, quienes merecen mucho más de lo que han recibido.

Circuito Regional de Noticias
Coordinadora de prensa: Lcda. Fabiola Zambrano CNP 27.878

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