Mariela Benítez y Daniel Marecos, una pareja de contadores que cambió los números por el viaje de sus vidas, se encuentran en Acarigua compartiendo su artesanía y descubriendo la calidez del gentilicio venezolano
En un mundo donde la rutina suele marcar el paso, Mariela Benítez y Daniel Marecos decidieron escribir su propia partitura a bordo de «Panambi», una carismática Volkswagen Kombi del año 1993. Esta pareja de contadores públicos originarios de Paraguay emprendió hace tres años y medio un viaje sin retorno definitivo, con un único norte, conocer la riqueza cultural de Sudamérica de primera mano y vivir de su propio arte.
Tras recorrer Argentina, Brasil, Uruguay, Bolivia, Perú y Colombia, los viajeros han llegado a Venezuela, un país que describen como un oasis de biodiversidad y calidad humana. Actualmente se encuentran en Acarigua, estado Portuguesa, dejándose cautivar por la hospitalidad de los llanos venezolanos.
Su paso por el estado Portuguesa ya ha dejado huellas profundas en sus bitácoras de viaje, mencionaron que recientemente visitaron Guanare, donde quedaron maravillados con la majestuosidad del Santuario Nacional de Nuestra Señora de Coromoto. Al respecto, Mariela relata con emoción que la experiencia fue algo espectacular y muy majestuoso.
Ahora, instalados en Acarigua gracias al apoyo y hospitalidad de un mecánico local que ofrece refugio a viajeros, la pareja planea explorar los rincones históricos de la zona. Entre sus próximos destinos dentro de la región se encuentran la Plaza Bolívar de Araure y sus atractivos naturales cercanos, como el famoso dique y sus cascadas.
Para Mariela y Daniel, viajar no se trata solo de acumular kilómetros, sino de mimetizarse con la cultura local. En su estadía por tierras venezolanas —un recorrido que ya suma estados como Táchira, Mérida, Barinas y Trujillo, con miras a seguir hacia Lara y la costa— la pareja confiesa haberse llevado grandes sorpresas culturales.
Una de las que más les ha llamado la atención es la fiebre del béisbol, acostumbrados al arraigo futbolero del sur del continente, les ha fascinado descubrir que en Venezuela este es el deporte rey, aunque disfrutan ver cómo las plazas locales se llenan de pantallas gigantes para compartir la pasión del fútbol en comunidad.
En el ámbito gastronómico, ya se declaran fanáticos de las arepas y los tequeños, mientras que su próxima meta culinaria en los llanos es probar un auténtico pabellón criollo. Por encima de todo, destacan la nobleza de su gente, asegurando que aunque el país es sumamente rico en biodiversidad, lo más hermoso y atractivo sigue siendo el inmenso cariño de los venezolanos.
Dejar atrás las oficinas y la seguridad de sus profesiones como contadores no fue una decisión sencilla, pero sí liberadora. Sin patrocinios económicos ni grandes corporaciones detrás, Mariela y Daniel financian su travesía de forma completamente autogestionada a través de su propio trabajo creativo.
Ambos se desempeñan como artesanos durante el viaje. En cada plaza, bulevar o parque concurrido de las ciudades que visitan, despliegan su mesa para ofrecer hermosas piezas hechas a mano, convirtiendo cada venta en una oportunidad perfecta para conversar, intercambiar historias y conectar profundamente con los lugareños.
Próximos pasos
La pareja continuará unos días más en el estado Portuguesa antes de partir hacia el estado Lara, para luego buscar la brisa marina de la costa venezolana. Invitan a toda la comunidad de Acarigua y Araure a acercarse, conocer a «Panambi», adquirir sus artesanías y compartir un buen rato de intercambio cultural.
Para seguir su viaje en tiempo real, conocer sus videos semanales y apoyarlos, se les puede encontrar en Instagram como @paraguayosenkombi, cuenta donde ya suman una comunidad de más de 23 mil seguidores, y en su canal de YouTube bajo el mismo nombre, Paraguayos en Kombi.
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