Un grupo de estudiantes y médicos veterinarios de la Universidad Politécnica Territorial del Estado Portuguesa «Juan de Jesús Montilla» (UPTP), extensión Acarigua, se organizó para brindar atención veterinaria, apoyo psicológico y asistencia humanitaria a las familias afectadas pero de manera especial a los animalitos en La Guaira, demostrando que cuando la voluntad de ayudar se une con el compromiso y la vocación de servicio, nacen historias que inspiran.
La iniciativa fue impulsada por la estudiante del noveno semestre de Medicina Veterinaria, Franmary Montilla, quien, tras conocer de primera mano las necesidades existentes en la zona afectada, regresó al estado Portuguesa con la determinación de reunir voluntarios y fue gracias a un volante informativo, que logró reunir a personas quiénes hasta ese momento no se conocían entre sí, pero que compartían un mismo propósito de tender una mano a quienes más lo necesitaban.
El equipo estuvo conformado por los médicos veterinarios, Oriana Ruíz y Katherin Valenzuela, junto a los estudiantes Franmary Montilla, Manuel Castillo y Lorenzo Mota, los cuales compartieron sus experiencias y recordaron que la solidaridad también se construye desde las aulas universitarias, durante el programa radial Enfoque destacaron que gracias a donaciones de particulares, medicamentos, alimentos, insumos veterinarios y el apoyo de un transporte facilitado por un colaborador, lograron trasladarse hasta La Guaira para iniciar su labor.
Una vez en el lugar, establecieron un enlace con la doctora Greisy Pérez, quien se encontraba trabajando desde los primeros días de la contingencia, y con el apoyo logístico de la empresa North American Blue Energy instalaron un punto de atención donde contaron con toldos, mesas, camillas y un espacio improvisado para hospitalizar animales afectados. Desde allí se desplegaron en diferentes sectores como Catia La Mar, Playa Grande y Caraballeda, brindando atención médica, desparasitación, hidratación, suministro de vitaminas y tratamientos a decenas de animales domésticos que presentaban lesiones, deshidratación, cuadros gastrointestinales y otras complicaciones derivadas de la situación.
Durante el recorrido también protagonizaron momentos que marcaron profundamente a todo el equipo, contaron que para ellos destacó el rescate de una canina que permanecía atrapada dentro de un edificio con riesgo de colapso. Los estudiantes Manuel Castillo y Lorenzo Mota ingresaron al lugar para ponerla a salvo, mientras posteriormente los médicos veterinarios realizaron una cirugía de emergencia con un quirófano improvisado utilizando el material médico que habían llevado desde Portuguesa. Asimismo, atendieron numerosos casos de animales que permanecían junto a sus familias en viviendas afectadas, además de llevar alimento a refugios donde permanecían cientos de felinos bajo el resguardo de rescatistas y voluntarios.
Además, mencionaron que su labor no se limitó únicamente a la atención veterinaria, debido a que mientras parte del grupo trabajaba en La Guaira, otro equipo de voluntarios desarrolló actividades de acompañamiento psicológico en refugios de Caracas, donde entregaron insumos, realizaron dinámicas recreativas con niños y ofrecieron apoyo emocional a familias que atravesaban momentos difíciles.
Como parte del compromiso asumido, estos voluntarios trasladaron cuatro animales hasta Portuguesa para garantizarles atención y abrir la posibilidad de encontrarles un nuevo hogar mediante procesos responsables de adopción, promoviendo además la importancia de la tenencia responsable y la reubicación de aquellos que quedaron sin sus cuidadores.
Los jóvenes coincidieron en que esta experiencia les cambió la vida y les reafirmó su compromiso con el servicio, agradecieron a todas las personas, empresas y voluntarios que confiaron en la iniciativa y reiteraron que la ayuda no debe detenerse con el paso de los días.
Para concluir dejaron un claro mensaje, «no hace falta tener grandes recursos para generar un cambio; basta con la disposición de unir esfuerzos, porque cuando la solidaridad nace del corazón, una sola iniciativa puede convertirse en esperanza para cientos de personas y animales».
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