En el marco de la conmemoración del Día Mundial de la Tierra este 22 de abril, la educación y el servicio social convergen para proponer soluciones ante la crisis climática actual. La profesora universitaria Doralisa Rangel, representante del programa de Ecología Ambiental de Cáritas, destacó la urgencia de transitar de la teoría a la acción para preservar nuestra «Casa Común».
Desde una perspectiva académica, Rangel enfatizó que el papel de las universidades en 2026 ha evolucionado. Ya no basta con impartir conocimientos técnicos sobre el medio ambiente; el desafío actual radica en formar ciudadanos con conciencia ética que asuman un rol activo en la mitigación del impacto ambiental.
El programa de Ecología Ambiental de Cáritas se distingue por aplicar el concepto de «Ecología Integral», una visión que entiende que el cuidado del ecosistema es inseparable del bienestar humano, «no podemos sanar la tierra si no sanamos también el tejido social. Cáritas trabaja para que la protección del entorno se traduzca en una mejor calidad de vida para las comunidades más vulnerables, demostrando que la justicia ambiental es, en esencia, justicia social», señaló la profesora.
Durante la jornada, se resaltaron los logros de las iniciativas vigentes, las cuales buscan generar un impacto tangible en el entorno local. Entre los puntos clave abordados, destacan la educación transformadora, la sostenibilidad cotidiana y la
Participación comunitaria.
Para cerrar la conmemoración de este 22 de abril, la profesora Rangel dejó una reflexión dirigida a las nuevas generaciones de estudiantes y profesionales, «la Tierra no es una herencia de nuestros padres, sino un préstamo de nuestros hijos. El compromiso hoy es garantizar que ese préstamo sea devuelto en condiciones que permitan la vida y el desarrollo de quienes vendrán después».
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