La temporada de evaluaciones académicas suele transformarse en un terreno fértil para el estrés, la ansiedad y la temida «mente en blanco». Dejar las actividades para el último momento, el miedo a decepcionar y la presión por cumplir con altas expectativas son factores que, lejos de ayudar, bloquean la capacidad cognitiva del estudiante.
Para abordar esta realidad, la psicólogo Mariangel Agelvis comparte herramientas fundamentales sobre la gestión emocional y la autorregulación, permitiendo que los estudiantes pasen del círculo vicioso de la procrastinación al éxito académico consciente.
Al conversar con María de los Ángeles Pinto Guillen en el programa radial Ecos Uny dijo que uno de los principales motores de la ansiedad es el factor de la expectativa. Según Agelvis, establecer metas poco realistas o cargar con el peso de no querer fallar a otros genera una saturación que impide explicar o expresar los conocimientos adquiridos, incluso cuando se ha estudiado.
«A veces se tiene toda la información en la cabeza, pero a la hora de presentar la prueba, el sistema nervioso se sobrecarga y ocurre el bloqueo», explica la especialista. Esto suele ser el resultado de estudiar «al caletre» o bajo presión extrema, lo que impide que la información se asiente correctamente en la memoria a largo plazo.
Para romper con el ciclo del estrés, es necesario un enfoque integral que combine la disciplina con el autocuidado:
- Planificación contra la culpa: Tomarse el tiempo necesario para estudiar de forma distribuida no solo mejora el aprendizaje, sino que elimina el sentimiento de culpa que surge al dejar todo para el final.
- Dar lugar al descanso: El cerebro necesita pausas para procesar la nueva información. Estudiar sin descanso satura los receptores cognitivos; el sueño y los momentos de desconexión son los que permiten que el conocimiento «se quede».
- Gestión de la realidad: Es vital no rendirse, pero también ser honestos con nuestras capacidades y tiempos. Establecer expectativas reales reduce la ansiedad de ejecución.
- Confianza técnica y emocional: Llegar a una evaluación con la certeza de que se cumplió con el proceso de estudio es la mejor herramienta para ganar confianza y evitar que los nervios tomen el control.
Igualmente destacó que la clave reside en el enfoque. El «círculo vicioso» del estudiante —procrastinar, estresarse, estudiar bajo presión y fallar— solo se rompe con la regulación de las emociones. Aprender a identificar cuándo la ansiedad está subiendo de nivel permite aplicar técnicas de respiración o pausas activas antes de llegar al punto de saturación.
En definitiva, la época de exámenes no tiene por qué ser un sinónimo de sufrimiento. Con una gestión emocional adecuada y una planificación responsable, es posible rendir al máximo nivel sin comprometer la salud mental.
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Coordinadora de prensa Fabiola Zambrano CNP 27.878


