CRN.- Cientos de feligreses se acercaron a venerar este martes la imagen del Nazareno de San Pablo en la Basílica de Santa Teresa, en el centro de Caracas. Estaba ya adornado con al menos 2.000 orquídeas moradas, simples y dobles, que los propios religiosos comenzaron a llevar desde el Domingo de Ramos. A partir de este Miércoles Santo se retoman las misas de madrugada en su honor, luego de las restricciones por el covid.
En la iglesia, el tumulto donde se encontraba la figura, debajo de una de sus cúpulas laterales, no mermaba. Con frecuencia entraba y salía gente, en su mayoría mujeres y personas de la tercera edad. Pedían permiso para aproximarse más, aunque algunos solo se conformaban con mirar de lejos.
Cerraban sus ojos, elevaban sus manos, oraban, pedían y agradecían con una aparente y profunda devoción. Muchos tomaban fotos y grababan con sus celulares, compartían las imágenes a sus amigos o a sus familiares en los chats de WhatsApp o en las historias. Otros hacían videollamadas para mostrar, probablemente a sus allegados en el exterior, los preparativos de una de las expresiones religiosas más importantes del país.
Mientras, un equipo de decoradores agilizaba su ritmo para dejar listo el altar mayor, donde sería ubicada la figura para las misas.
Primera eucaristía del Nazareno en Caracas a la medianoche
Sin límite de aforo, está previsto que la primera eucaristía comience a las 12:00 de la madrugada. “Cada hora y media vamos a tener una misa; el año pasado estábamos más restringidos, pero ahora estamos tranquilos”, indicó a El Nacional el coordinador de la Basílica Santa Teresa, Abraham Núñez, quien señaló que la única recomendación de las autoridades es el uso del tapabocas.
Edita Quiroz, una mujer de unos 70 años de edad, se acercó arrodillada.
“Le estoy haciendo una novena. Cuando puedo, le hago una novena. La hice porque tengo mucha familia migrante, por la salud, por la prosperidad y por la juventud. Por todo. Siempre he venido, pero cuando emigraron mis hijos, primero unos, luego otros, le pedí que los protegiera y le prometí que iba a venir los nueve días”, dijo.
María Teresa Conquista dijo tener devoción, primero, porque sus padres practican el catolicismo y, segundo, porque hace 29 años dio a luz a un bebé con espina bífida. “Gracias a Dios está vivo, camina y es alegre”, afirmó, con alivio.
Este año recurre al santo y le ofrece flores porque desea que los exámenes médicos que se hizo recientemente, y los que se hará, arrojen resultados positivos. Espera que en su cuerpo no haya signos de cáncer.
“La mamografía, todo eso, quiero que me salga bien. Le estoy pidiendo al Nazareno, con mucho amor, que nos bendiga, que nos dé fuerza a los venezolanos, a la familia, especialmente a todos los enfermos, a los abuelitos, a los jóvenes, que sean gente de bien; y que los que van a nacer tengan salud y sabiduría”, expresó.
Conquista, en medio de su emoción, hizo una oración: “Gracias, señor, estarás tú con esta cruz, (te pido por) Venezuela y el mundo; ampáranos, virgen santa, ayúdanos, Nazareno, con este peso; somos tan pecadores, mi Señor, pero creemos en ti. Por eso fuiste crucificado, por nuestros pecados. Todos los años hacemos la misma promesa, pero no cumplimos. Perdón, Señor, a nuestros hijos, familiares, al mundo. Y por todos esos venezolanos que están fuera, sobre todo mi hija, que regrese, ya no más”.
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Informaciòn: El Nacional